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Las orquestas creadas con el fin de brindar un espacio de formación
musical, contención e integración social, con el acento puesto en los
sectores menos favorecidos de la sociedad, tuvieron en Argentina una
tímida aparición a finales de la década del ’90. Poco después comenzó su
multiplicación aunque sin jamás igualar el ritmo de empobrecimiento que
padeció la mayor parte de la sociedad.
Una superposición de programas municipales, provinciales y nacionales
enmarcó un crecimiento desordenado de numerosas iniciativas, signadas
por un derroche de voluntad, pero no siempre con claridad en los
objetivos y en los procesos de trabajo y, en algunos casos, sin
perspectivas de futuro ni un apoyo real a dichos proyectos.
La gestión de una orquesta infanto-juvenil supone una serie de
dificultades cuya superación se convierte en un escollo que en más de
una ocasión dio por tierra con proyectos que no lograron hacer pie. Sin
embargo, la consistencia y sustentabilidad de otros, generó una red
autónoma, basada en la necesidad de compartir experiencias y solicitar
asesoramiento y ayuda.
A partir de una creciente demanda desde diferentes regiones del país a
la Orquesta-Escuela de Chascomús, fundada en marzo de 1998, surgió la idea
de crear la Fundación Sistema de Orquestas Infantiles y Juveniles de
Argentina, lo que resultó posible gracias al Mozarteum Argentino y a
la Fundación del Estado para el Sistema de Orquestas Juveniles e
Infantiles de Venezuela. La Fundación tiene la misión de promover,
desarrollar y fortalecer un sistema de orquestas infantiles y juveniles
como herramienta de educación y promoción sociocultural.
Entre las actividades que se propone concretar el Sistema de Orquestas
se destacan el apoyo técnico institucional para los nuevos proyectos, la
capacitación para sus integrantes, profesores y directores, la
organización de encuentros y seminarios de formación y el asesoramiento
para el trazado de los programas de trabajo.
Bajo ningún concepto el sistema intenta reemplazar las instancias
estatales. En cambio, sin perder de vista las particularidades de cada
iniciativa, el sistema pretende implementar una articulación que
contribuya al sostenimiento y desarrollo de cada núcleo, de modo de
superar el aislamiento de muchos de ellos y su dependencia de los
avatares políticos.
La adjudicación de becas, la creación de un banco de instrumentos, de un
centro de investigación, información y divulgación, la puesta en
funcionamiento de un archivo itinerante que incluya biblioteca,
videoteca y discoteca de puertas abiertas para quienes lo requieran, son
objetivos concretos de la Fundación y de quienes la alientan.
El aprendizaje del contacto e intercambio con otros sistemas de
orquestas infantiles y juveniles de Latinoamérica y del mundo constituye
un elemento más que justifica el desarrollo de esta iniciativa que da
sus primeros pasos. De todos depende que, de a poco, sobre bases
sólidas, sean más orquestas las que ofrezcan a más chicos un espacio
para educarse, crecer y entender que con trabajo, esfuerzo y mucho amor,
nada es imposible. |